Octogonal y luminosa, esta pieza de colección en porcelana nace bajo el lenguaje delicado del esmalte brillante en tonos blancos. Los petirrojos japoneses, plasmados bajo cubierta, dialogan con un kintsugi tradicional en oro de 24k: una celebración de la imperfección y la belleza irrepetible. Sus 10 × 10 × 5,5 cm la convierten en un refugio excepcional para bonsáis de autor.
Se presenta en caja de 15 × 14,5 × 8,5 cm.